El Alma

EVOLUCIÓN ESPIRITUAL
Trascender el ego para
MANIFESTAR EL ALMA

 

Hay dos formas de superar al ego:
• A través de la mente
• A través del alma
A través de la mente: Trabajando los opuestos
Características del Ego        Como lo vivo             Opuestos
Manipula y controla                                                Acepta, suelta
Insaciable                                                               Agradece
Desea tener                                                           Se contenta
Superioridad/inferioridad                                        Autoestima
Tiene siempre la razón                                           Tolerancia
Necesita ser alabado                                             Alabar a otros
Evade el presente                                                  Vive en el presente
Ve todo separado                                                   Ve todo como uno
Se estresa                                                              Vive en alegría
Volcado a lo externo                                              Conoce lo interno
Vive en el miedo                                                    Vive en el amor
Se identifica con su rol                                           Asume un rol
Se da importancia a sí mismo                               Humildad
Se ofende                                                              Acepta, se estimula

A través del Alma: Despertando nuestro Observador

Pero…
¿qué podemos entender por Alma ?

 

Es parte de un todo mayor, como una gota en el océano de la Creación

Tiene toda la potencialidad de SER a imagen y semejanza de DIOS

  • Está en todos
  • Siempre está ahí
  • Es pura luz, poderosa
  • sabia, amorosa, creativa

Es el YO REAL

Inmortal, no limitada por su forma, experiencias, ni por su muerte

A veces no la vemos

Oculta por las urgencias, los dolores, los miedos, los traumas, etc

Es el factor consciente de la existencia humana, arrastrada por el ego

Fuerza de la evolución misma, capaz de transformar al mundo

Al ser conscientes del alma, cambia la perspectiva de la vida

 

…y     ¿qué podemos entender por ser espiritual?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Trabajo personal:

Reconocer los Impulsos del alma vs. los del ego, en nuestra vida cotidiana:

Ejs.: Las Ideas de nuestra Alma

Los Llamados de nuestra Alma

Los Proyectos de nuestra Alma

Los Propósitos de nuestra Alma

 

www.renacerespiritual.com

 

Como Trascender el Ego

  1.    COMO TRASCENDER EL EGO

 

En efecto el ego es, por una parte, indispensable para vivir nuestra vida cotidiana, pero por otra representa un obstáculo enorme para llegar a entender que somos seres espirituales y no sólo nuestro pequeño ego.

Simplemente debemos aprender a utilizar esas capacidades del ego, que hemos construido en el transcurso de nuestra vida, para cumplir nuestros roles sociales y así realizar las tareas cotidianas que requerimos poder satisfacer nuestras necesidades básicas.

Un aprendizaje central para enfrentar nuestra vida, en el desafiante ámbito matrimonial, es que debemos aprender a cumplir con los roles que las distintas situaciones nos exigen, sin que por ello nos convirtamos en los personajes que estamos interpretando.

Cuando no confundamos nuestro ser con nuestros roles, incluyendo el de esposos o padres, no habrá egoísmo en lo que hagamos, no habrá un propósito oculto de proteger o fortalecer nuestro ego y por lo tanto el resultado de nuestros actos será mucho más valioso, positivo y justo. De esa manera no nos dejaremos dominar por nuestro ego y sus deseos insaciables, sino que tomaremos el control conciente de nuestra vida.

Seremos entonces capaces de iniciar el verdadero proceso de superación de nuestro ego, en el que podremos distinguir siete etapas cruciales:

  1. Ver claramente” que, cuando y como actúanos, reaccionamos o pensamos, cuando estamos dominados por nuestro ego.
  2. Reconocer”, ante nosotros mismos, nuestra pareja y los demás, las debilidades, ignorancias y pecados manifestados por nuestro ego.
  3. Despertar el observador” que está en nosotros, siendo capaces de tomar consciencia de los pensamientos, reacciones y comportamientos, guiados en control automático por nuestro ego, en el momento mismo en el cual se presentan.
  4. Controlar” las manifestaciones inconscientes de nuestro ego, con presencia consciente, paciencia, aceptación, amor propio y capacidad de reírnos sin vergüenza de nosotros mismos.
  5. Aprovechar e integrar” conscientemente las habilidades materiales, emocionales y mentales de nuestro ego, para cumplir equilibradamente con nuestros roles de pareja, familiares y sociales.
  6. Desarrollar sobre nuestro ego inferior, nuestras capacidades mentales y espirituales superiores.
  7. Manifestar” los propósitos y poder de nuestra alma, aquí y ahora, en nuestra vida.

Cuando finalmente nos demos a la tarea de realizar en nuestra vida cotidiana, en nuestro matrimonio y en nuestra familia este trabajo de evolución espiritual, entonces comenzaremos a madurar nuestras capacidades superiores y lograremos trascender  nuestro ego.

Podremos así manifestar a nuestra alma, con todas sus energías evolutivas, aquí y ahora, en nuestra plena y maravillosa existencia terrenal.

Aprenderemos  entonces a convertir nuestro matrimonio y nuestra vida familiar en una verdadera práctica espiritual, llena de inspiraciones, entusiasmo, alegría de vivir y amor.

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Preguntas personales?

 

¿En qué tipo de situaciones pierdes más fácilmente el control de tu ego?

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  • ¿Qué pensamientos repetitivos te acosan?
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  • ¿Qué experiencias o pensamientos te provocan sufrimiento?
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  • ¿Qué mecanismos mentales y actitudes te resultan más efectivos para controlar el ego?
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LA INFELICIDAD DEL EGO

El escenario contemporáneo consumistas, materialista e individualista ofrece un ambiente perfecto en el cual nuestros egos descontrolados pueden fortalecerse, crecer y nutrirse de todos los elementos que necesitan para auto-convencerse de ser lo único que verdaderamente vale, lo único que existe, y así arrastrarnos en una espiral de sufrimientos e infelicidad permanente.
Una infelicidad individual, de pareja y colectiva, sustentada por los estados emocionales negativos y epidémicos, que nuestros egos desarrollan, como por ejemplo:
- la rabia contra el esposo que no nos comprende
- el miedo a ser ofendido o menoscabado por la pareja
- la necesidad de sobresalir, compararse y competir con la pareja
- el esfuerzo constante por tener la razón y sentirse superiores
- la ansiosa ambición de ser exitosos según los estereotipos sociales
- la necesidad de tener el poder y el control sobre la familia
- la necesidad de recibir reconocimiento y admiración de la pareja
- la insatisfacción reiterativa con las expectativas creadas
- el descontento permanente con las metas alcanzadas
- el deseo incesante de poseer y controlar más
- la incapacidad de gozar del presente que estamos viviendo ahora con nuestra familia, pensando recurrentemente en el pasado que podría haber sido o en el futuro que podría llegar a ser.
- el sentimiento de aislamiento y separación de la pareja y del resto de las personas que nos rodean
- el creerse especiales, diferentes y mejores a los demás
- la incapacidad de estar contentos y reírse de los errores y las dificultades
- la necesidad permanente de criticar, categorizar y culpar a otros
- el resentimiento contra el esposo que se aprovecha de nosotros
- la envidia de algún matrimonio cercano más éxitos según los estereotipos sociales
- los celos hacia la pareja más independiente o capaz
- la impaciencia para trabajar y esforzarse con aceptación
- el nerviosismo y la irritabilidad con las dificultades de la vida matrimonial
- la inseguridad y el miedo a perder a la pareja o el status

CARACTERISTICAS DEL EGO

Es así como una de las emociones características del ego es el miedo o el temor, que es el opuesto absoluto del amor. Podríamos entonces afirmar que el miedo es la emoción subyacente y el origen de parte importante de las formas mentales del ego.
Por otra parte el ego es nuestra identificación restrictiva y limitada con la forma, con nuestro cuerpo, nuestras emociones o nuestros pensamientos, incluso con objetos externos o fetiches que erróneamente llegamos a considerar como expresiones reales de nuestra identidad, como por ejemplo nuestra profesión, nuestro cargo, nuestro auto, nuestra casa, nuestra inteligencia, nuestro dinero, nuestra belleza física o inclusive nuestra familia, entendida como elemento de status social.
Nuestro ego, que habitualmente se expresa verbalmente como “yo”, “mi” o “mío”, es por ende nuestro verdadero pecado original, un falso sentido de identidad, que nos lleva a olvidar nuestra esencia espiritual, que nos impulsa a separarnos de los demás y de Dios. Es, como dijo Albert Einstein, “la ilusión óptica de nuestra conciencia”.
La percepción errónea del ego transforma por lo tanto la realidad en un reflejo limitado de esta ilusión original, como, por ejemplo: yo y mis pensamientos, yo y mis experiencias, yo y mis emociones, yo y mis roles sociales, yo y mi matrimonio.
El ego tiene por otra parte algunas características que lo delatan y lo hacen evidente entre nuestras emociones, nuestros pensamientos y actitudes, frente a la vida, que se pueden reconocer claramente en muchas de las situaciones que enfrentamos en la vida-

1. El ego es manipulador y controlador.
Dado que el ego siempre tiene miedo, necesita saber lo que va a pasar y eso lo explicita a través de la manipulación y el control.
En el matrimonio, esto se puede manifestar en la manipulación que muchas veces realizan los esposos cuando utilizan falsas promesas o amenazas para lograr que se realice lo que ellos quieren, en contra de la voluntad de su pareja o del resto de la familia.

2. El ego siempre necesita más.
El ego nunca está conforme o satisfecho con lo alcanzado.
Es exigente, tanto consigo mismo como con los demás, porque no está jamás contento con lo que tiene, sino que siempre está enfocado en lo que aún no ha alcanzado, más que en agradecer y gozar lo que ya ha logrado.
Esto se traduce en el ámbito matrimonial en querer obtener siempre más atenciones de parte de la pareja, más tiempo, más energías, más dedicación, más gastos, más viajes, más belleza física, eventualmente más sexo o más dinero, hasta eventualmente arriesgar romper los equilibrios que sustentan la existencia misma del matrimonio.
Pero el ego, aunque alcance sus propias metas, nunca estará satisfecho, porque la necesidad insaciable es una de sus características. Por lo tanto alcanzar sus objetivos no logrará nunca hacer feliz a nuestro ego, porque una vez alcanzada cualquier meta, por fabulosa que sea, el ego buscará rápidamente otra meta más elevada que reemplazará a la anterior.
Podríamos entonces decir que el ego “desea desear” más aún de lo que desea alcanzar alguna meta por sí misma. Por esta misma consideración es que enfrentamos en nuestras vidas, en la familia y en el matrimonio un nivel de materialismo desenfrenado, influyendo obviamente sobre los hijos y nuestro entorno de referencia.
Al obtener los objetivos más deseados, como una hermosa pareja que los acompañe, nos ame y les facilite la vida, en vez de sentirse aliviados, muchos piensan que podrían encontrar alguien más o mejor, más joven, más hermoso, más rico, más sensible, más inteligente, y eventualmente, cuando hayan alcanzado sus metas más optimistas, existirá la terrible sensación de poder perderlo, porque el deseo y el temor siempre estarán presentes en una relación basada en el ego.

3. El ego desea incesantemente poseer.

El ego tiene tal necesidad de poseer que confunde el “tener” con el “ser”, llegando a creer que controlando y poseyendo a su pareja, vale más como persona.
Nos transformamos así en adictos al deseo, adictos al poseer, al comprar, al consumir… seguidores de una doctrina del “Tengo luego existo”. Llegamos hasta a considerar a nuestra pareja como un trofeo, como una de nuestras posesiones más valiosas. Así las formas en que los otros nos ven, con nuestras posesiones, nuestros logros, nuestros esposos, se transforman en cómo nos vemos y valoramos a nosotros mismos, o en lo que creemos ser y merecer.
Por lo tanto, en muchos casos, no elegimos nuestra pareja por el amor y los proyectos que nos unen, si no que buscamos un refuerzo para nuestra identidad, para nuestro ego. Obviamente la satisfacción del ego dura poco y entonces continuamos en la búsqueda de otras relaciones que ciegamente creemos puedan cumplir con ese deseo.
Así podemos llegar a sentir la necesidad de seguir buscando nuevas relaciones, nuevas parejas y eventualmente nuevos esposos/as, ahogándonos en una espiral o adicción del ego que, si estuviéramos hablando de economía, llamaríamos “consumismo”.
El enorme desafío para alcanzar la felicidad en el matrimonio, en estos tiempos dominados por el materialismo, el consumismo y el egoísmo, es entonces superar este fenómeno de dependencia colectiva, de búsqueda insaciable de los estereotipos de consumo, belleza, dinero o el matrimonio exitoso.
Debemos esforzarnos de reenfocar la búsqueda de sentido de nuestra vida conyugal en nuestras necesidades evolutivas como seres humanos más integrales, como almas despiertas y abiertas a recibir los valores más significativos del matrimonio, que puedan contribuir, no solo a alcanzar nuestra felicidad como parejas, sino sobre todo a desarrollar nuestra capacidad de amar al prójimo y de evolucionar espiritualmente.

4. El ego necesita sentirse superior a los demás.
El ego es por definición inseguro de sí mismo, necesita sobresalir, sentirse apreciado y reconocido por los demás.
Esta característica de inseguridad es inherente al hecho de auto limitar el valor de nuestro propio ser, al simple rol que estamos desenvolviendo en un momento o lugar especifico, sin tomar conciencia del valor divino que existe en nuestro interior, en nuestra alma.
Este sentimiento de superioridad se puede observar a menudo en las relaciones de pareja, cuando alguna de las parte se apropia de los méritos o los esfuerzos realizados para llevar adelante su familia y los muestra exclusivamente como propios.
Otro ejemplo muy recurrente es el de los esposos que se aprovechan de su rol de proveedores para abusar económica o psicológicamente de su pareja, imponiéndole estilos de vida insostenibles o haciéndolos sentir menos importantes y valiosos que ellos frente a los demás.

5. El ego siempre cree tener la razón.
Tiene el hábito compulsivo de hallar fallas en los demás y de quejarse de ellos. No hay nada que fortalezca más al ego que tener la razón, aunque sea por un momento, aunque no sea real, aunque no sea importante en lo absoluto para nadie. Lamentablemente hay algo en nuestro ego que prefiere tener la razón y pelear por eso, que estar en paz con los demás y eventualmente con su propia pareja.
Obviamente cuando criticamos a los otros nos sentimos superiores intelectualmente, más inteligentes y así fortalecemos nuestro ego. Llegamos a confundir nuestra razón con nuestro ser, siguiendo la filosofía del…“Pienso luego existo”, como indicó Descartes, y construimos el valor de nuestro ser en torno a nuestro intelecto, supuestamente superior al de los demás.
Cuántas veces hemos podido observar utilizar el intelecto para aplastar a la pareja, para imponer la superioridad, para ejercer el poder sobre personas eventualmente menos dotadas de capacidades dialécticas.

6. El ego siempre busca la alabanza y la admiración.

Se alimenta de la atención de los demás, la cual es en la práctica, una forma de energía psíquica de la que se apropia.
El ego ignora que la fuente de toda energía está en el interior y por lo tanto la busca externamente, transformándose en una especie de vampiro energético que se nutre del reconocimiento de los demás o sencillamente de ser notado de alguna manera por su supuesta superioridad intelectual, física, por su autoridad o por su dinero, según sea el caso.
En algunos matrimonios podemos en efecto encontrar personas ególatras que prefieren estar casadas con “yes-men” o “yes-women”, que los adulen y apoyen en todas sus deseos o decisiones, por acertadas o erradas que sean, por la simple razón de admirarlos ciegamente o, lo que es peor aún, por el hecho de temerlos, por el miedo a que los abandonen.
No es poco común observar que la actitud de los que adulan, muchas veces falsamente, a sus parejas es aún más incoherente y desdeñable que la postura de los que elijen inconscientemente casarse con falsos admiradores que supuestamente los aman y los idolatran, ya que en los momentos de dificultad no dudarán en transformarse en antagonistas de quien antes adulaban o, peor aún, en verdaderos traidores.
Las personas más sabias y conscientes, por el contrario, saben elegir su pareja escuchando las inspiraciones de su alma, compartiendo un proyecto de vida, un impulso evolutivo, con sus esposos/as independientemente del hecho que puedan ser más o menos inteligentes que ellos, sin sentirse amenazados por sus capacidades superiores, sino apoyados en su propio proceso de desarrollo.

7. El ego nunca vive en el presente.
Siempre está recriminando del pasado o preocupándose del futuro. Lo que le importa al ego es justificar sus culpas en base a errores del pasado y ocupar su mente preocupándose continuamente de las amenazas que el futuro le depara.
Se genera así un proceso de sufrimiento permanente en base al cual, en vez de centrarnos en lo que debemos hacer en el presente, lo que realmente podría cambiar nuestra vida, nos dedicamos a recriminar sobre nuestro pasado o nos llenamos de temores y preocupaciones inútiles sobre alguna circunstancia futura, que aún no existe.
En el matrimonio y en la familia es evidentemente importante anticiparse a lo que pueda suceder en el futuro, analizando lo que nos haya ocurrido en el pasado, en nuestras relaciones de pareja o con los hijos. Pero, ¿para qué?, ¿para qué entender el pasado o predecir el futuro, sino para efectos de tomar decisiones acertadas en el presente? Porque lo único que existe realmente es el tiempo presente.
El pasado ya es historia que solo podemos analizar y nada puede hacerse para modificarla, por lo tanto de nada vale recriminar por los errores cometidos por nosotros o por nuestra pareja, sino lo importante es aprender de ellos para evitarlos en el presente.
El futuro todavía no existe y depende de infinitas variables, sobre las cuales podemos tratar de actuar exclusivamente en el momento presente. Proyectar el futuro solo tiene sentido con el objeto de utilizar nuestro libre albedrío y nuestra creatividad para realizar acciones en el presente, sin sufrir inútilmente por los hechos negativos que podrían llegar a ocurrir, o inclusive sin anticiparnos a los resultados positivos, que podrían evidentemente no realizarse, generándonos frustraciones innecesarias.
Todos nuestros pensamientos y acciones deberían por lo tanto enfocarse a las infinitas posibilidades que nos ofrece el presente, porqué el único momento en el que se puede actuar o eventualmente dejar de hacerlo es el presente.
Tan distinta sería la vida matrimonial si nos dedicáramos concientemente y concretamente a trabajar y gozar del momento presente, sin distraernos ni sufrir o acusar a nuestra pareja por los errores cometidos en el pasado y sin contaminar el esfuerzo y los desafíos de cada nuevo día de vida familiar con el temor a las amenazas de un escenario futuro que eventualmente podría tocarnos enfrentar.

8. El ego es individualista y separado de los demás.

El ego sólo piensa en sí mismo, dado que se siente absolutamente separado del resto. No sabe que, en realidad, todos somos uno y por lo tanto lo que le hacemos a los demás también nos lo hacemos a nosotros mismos. Esta verdad es obviamente aún más contundente si la otra persona es nuestra pareja, nuestro compañero de vida, la persona que más amamos y en la que más confiamos.
La actitud egoísta, de nuestro ego individualista, se puede traducir por ejemplo en exigir mayores comodidades sólo para nosotros, sin importarnos como le pueda afectar a nuestra pareja; en satisfacer nuestros deseos individuales, dejando de lado los intereses comunes de nuestra familia; en no esforzarnos de colaborar y contribuir a las tareas y responsabilidades cotidianas de nuestra pareja, sean estas referidas al hogar, al trabajo o la educación de los hijos.

9. El ego nunca está contento.

La alegría y el buen humor no son definitivamente características del ego, dado que éste siempre está centrado en el miedo y raras veces encuentra motivos para estar alegre.
Además, al estar siempre insatisfecho, deseando más y más, de lo que sea, no logra estar nunca contento con lo que ya ha alcanzado. Siente a menudo mucha rabia. Está siempre enfadado con sus hijos, que nunca logran cumplir con sus expectativas, o con su pareja, que siempre comete algún error inadmisible para su sentido de perfección, y prácticamente con todo el mundo, dado que los considera continuos obstáculos para ser feliz.
No comprende que la felicidad viene de adentro, de la relación personal del alma, con la fuente de la vida y es independiente de las circunstancias vitales en que nos encontremos

ROLES DEL EGO

El ego se manifiesta por ende en las distintas actitudes o representaciones que todos realizamos, a lo largo de nuestra vida diaria, a través de los roles que nos toque asumir, tales como los de hijos, amigos, novios, esposos, padres, profesionales, etc.

Por lo tanto es aquella parte de nuestro ser que está siempre interpretando,  con buenas, mediocres o malas actuaciones, los distintos roles que tenemos que enfrentar en nuestras vidas, lo cual es absolutamente necesario para nuestra evolución como personas en esta tierra, pero que no necesariamente corresponden a nuestra verdadera esencia interior.

Construir un ego fuerte es, por otra parte, muy importante en las etapas iníciales de desarrollo de nuestra conciencia – en los niveles emocionales o mentales – para estructurar nuestra vida, nuestras metas, nuestras normas de convivencia, nuestra energía vital, y para poder posteriormente construir sobre esa base los siguientes procesos de evolución y liberación.

El problema se manifiesta cuando nos identificamos solamente con nuestro ego y dejamos que esa sombra de nosotros gobierne por completo nuestra vida, sin reconocerlo como una pequeña parte de nuestro ser, como una de las tantas máscaras que representamos y no como la totalidad de nuestra esencia, como la esencia sagrada que somos en realidad,

Por lo tanto el verdadero obstáculo no sería tener ego, lo cual podríamos decir que es condición natural del ser humano, ni haber trabajado muy duro para lograr construir sobre nosotros mismos una armadura muy sólida, reluciente y digna de admiración, el problema es creer que somos sólo eso y nada más.

Ese error de conciencia, esa ilusión óptica, como nos mostró Platón con su “mito de la caverna”, origina desgraciadamente gran parte de las fuentes de infelicidad y sufrimiento del ser humano.

La Felicidad

 

Las creencias que nos han enseñado por las que no somos felices:

1. Vivimos en necesidad

2. El fracaso existe

3. Estamos separados

4. No hay lo suficiente

5. Tenemos que luchar por lo que queremos, nada es gratis, sobrevive el más fuerte

6. Hay requisitos para ser felices que hay que cumplir

7. Vivimos en pecado y nos van a castigar, juzgar

8. El castigo es merecido, el premio es del vencedor, existe el infierno

9. El amor es condicional, depende de lo que hagamos

10. Sólo algunos entendidos conocen la verdad y son superiores

11. No sabemos, somos ignorantes y debemos hacer lo que otros digan

12. El placer nos lleva a la felicidad

13. El poder nos lleva a la felicidad

14. Debemos perseguir sólo el lado positivo de las dualidades

15. A mayores estímulos, más felices

 

TODO ESTO ES FALSO…………………………………………..

 

Para Ser felices debemos aprender cosas nuevas:

  1. Vivimos en la unidad, todo es UNO. La vida y Dios son UNO. Dios está en TODOS.
  2. No eres tu cuerpo o una personalidad sino un ALMA que utiliza un CUERPO y una PERSONALIDAD para realizarse a sí misma. Acuérdate siempre de QUIEN ERES, un alma y no un cuerpo o una personalidad
  3. Da a los demás lo que quieres para ti, porque no existe un OTRO, sólo el YO.
  4. Todo es una ILUSION que tú estás creando, no existe, la vida es SUEÑO. Lo que está pasando es una cosa y cómo tú lo vives es otra cosa.
  5. Abandona tu “HISTORIA”, es parte del pasado, AHORA puedes decidir cambiar todo eso.
  6. Deja de ser REACTIVO (actuar como acostumbras, RE-ACTUAR) y empieza a ser CREATIVO (actuar de acuerdo a lo que está pasando ahora)
  7. Decide ACEPTAR en vez de RESISTIR, celebra lo que ES en vez de lamentar lo que NO ES, focalízate en el vaso medio lleno, no en el medio vacío
  8. Deja de ser ESCLAVO de tus ADICCIONES, de aferrarte y empieza a tener PREFERENCIAS, eres LIBRE, no necesitas nada para ser feliz porque todo lo tienes AHORA
  9. No puedes MORIR porque eres lo NO NACIDO
  10. No vivas pensando en el PASADO o planificando el FUTURO, vive en el AHORA
  11. Todo es PERFECTO, lo que no significa que todo es GRATO. Abraza la vida tal como es
  12. Salte del DRAMA, nada tiene más significado que el que tú le atribuyes. No conocemos el Gran Plan.
  13. Tómate la vida como un JUEGO, ríete de ti mismo y de los papeles que juegas
  14. No es lo mismo la tristeza que la infelicidad. Puedes llegar a estar feliz de estar triste.
  15. Deja de tener juicios de valor. No hay nada MALO ni nada BUENO, todo está perfecto para desarrollar el máximo potencial de cada uno, nosotros le ponemos esas etiquetas
  16. Deja de JUZGAR a los demás y a ti mismo. Cada vez que juzgues a otros mírate a ti mismo y busca lo que estás juzgando. Observa: esto es así; no juzgues: esto no debe ser así
  17. Abandona las EXPECTATIVAS y enfócate en disfrutar el PROCESO. No esperes nada y acepta todo lo que recibas con GRATITUD, AMA LO QUE ES.
  18. Ten COMPASIÓN contigo mismo como la tiene DIOS, perdónate y cambia en un instante
  19. Aspira a vivir tu VERDAD, a ser plenamente tú mismo, la verdad libera el amor del alma. Expresa tus sentimientos, esperanzas, temores y deseos más auténticos
  20. Percibe las ENERGIAS de tu entorno y vive con las que concuerdan con las tuyas
  21. Sé ALEGRE y comparte tu alegría. La risa, el baile, el canto cambian las energías del cuerpo, aprovecha eso al máximo
  22. ESCUCHA lo que la vida te tiene que decir. Si vives hablando, nunca podrás recibir lo que la vida te quiere decir. Practica el SILENCIO
  23. Para SANAR hay que ACOGER. Para acoger debes primero RECONOCER, luego DESIDENTIFICARTE y finalmente BENDECIRLO. No evites lo que tienes que sanar porque nunca desaparecerá
  24. Sé AGRADECIDO de todo lo que eres y tienes, todas son bendiciones. En vez de PEDIR, AGRADECE
  25. Si sigues en la búsqueda EXTERNA de placeres, poder, fama, dinero, nunca serás feliz

YA ERES FELIZ, NACISTE FELIZ, PERO NO LO SABES, NO LO RECONOCES PORQUE NO SABES QUIEN ERES, NO TE MANIFIESTAS EN TU VERDAD Y NO VIVES EN EL AHORA.

El Amor

Amor El corazón del hombre es un instrumento musical, contiene una música grandiosa. Dormida, pero está allí, esperando el momento apropiado para ser interpretada, expresada, cantada, danzada. Y es a través del amor que el momento llega.

Un hombre sin amor nunca conocerá qué música ha estado llevando dentro de su corazón. Es sólo a través del amor que la música comienza a tomar vida, se despierta y deja de ser un potencial para convertirse en realidad.

¿Qué es amor? Es una profunda necesidad de ser uno con el todo, una profunda necesidad de disolver en una unidad el tú y el yo. El amor es así porque estamos separados de nuestra propia fuente. De esa separación surge el deseo de volver al Todo y de unificarse con El.

El amor no es mera unión vital, simpatía, filantropía, cariño o afecto, aunque pueda tener alguna relación con éstos. El amor es en esencia una unión con el amado despojada de toda sombra de egocentrismo. Pues sólo superando el ego podemos ingresar al ámbito del amor. Esto significa contemplar lo amado como un ser distinto de nosotros, como un ser autónomo y diferente. La experiencia del amor es la de la fusión de un yo y un tú distintos. El amor es la fuerza orientadora que conduce al otro al cumplimiento de su vocación.

En el ámbito humano el amor se manifiesta como un sentimiento espiritual permanente que unifica a dos almas que son una en esencia, pero dual en la manifestación terrestre actual. El verdadero amor dota a los hombres y a las mujeres de un poder que puede elevarlos hasta las más altas cimas y hacia inimaginables hazañas de sacrificio por el ser amado. Y tales hazañas de sacrificio no son producto de una compulsión, sino un gozoso acto de ofrenda. Y sin este fuego del sacrificio ningún amor humano puede alcanzar su verdadera pureza original. Porque el amor no es un mero intercambio de emociones y sentimientos, sino una ofrenda absoluta de lo que somos o de lo que podemos ser, es decir, la entrega de todos nuestros actos volitivos, pensamientos, de todos nuestros impulsos y sentimientos.

En el ser humano el amor es un eslabón entre el alma del hombre y el ser absoluto. Recordemos que el alma humana emanó de dicho ser absoluto y ha sido colocada en este mundo terrestre con la definida misión de avanzar en el proceso evolutivo. El amor pleno consiste, pues, en la relación entre el hombre y el ser absoluto y no entre hombre y mujer. El amor entre estos últimos a menudo toma la forma de un mero intercambio que carga con el peso de elementos distorsionantes como celos, posesividad, exigencias vitales y lujuria. En el verdadero amor, en cambio, toda exigencia a lo divino representa una fractura en la espontánea pureza de la relación. El amor es en esencia una consagración total, no un mero intercambio, ni menos una transacción.

El amor humano intermedio vive básicamente del cambio y del intercambio. Y esto conduce a las continuas disputas y desarmonías, porque en él rigen las exigencias clamorosas de la posesión y de la satisfacción de los más bajos apetitos y pasiones. Y esto no concluye sino con la frustración. El verdadero amor implica vivir en un estado de auto-olvido y contento interior. No se identifica con el altruismo común, pues detrás de éste hay el deseo de gloria y fama, un deseo de satisfacer un sentimiento de superioridad. Porque en su origen el altruismo es una mera virtud mental, mientras el verdadero amor es un poder del alma que se expresa a sí mismo en nuestro ser emocional superior que se ha solido, en todos los tiempos, llamar corazón. Éste no es el alma, pero es el centro más cercano a ella. El corazón puede ser un poderoso instrumento de manifestación del alma. Otros centros o bien están demasiado lejos para sentir las olas radiantes del alma o bien no están lo suficientemente refinados para sentir sus vibraciones . Por ejemplo, el cerebro está demasiado preocupado con los movimientos del pensamiento que son demasiado abstractos y fríos para sentir el aliento luminoso y tenue del alma. La vida común del ser humano está centrada en torno al mundo de las informaciones externas y del clamor de las falsas necesidades y poco habituada a escuchar la voz sutil del alma. El dominio de ésta está lejos de los bullicios de los caprichos y tiene el sello de la calma, de la paz, pues siempre está orientada hacia su divino origen. Sólo el centro del corazón ubicado entre las abstracciones de centro mental y el centro de las pasiones comunes puede albergar el delicado y milagroso poder del alma. Pero no es fácil tomar contacto con el alma, pues el corazón habitualmente está cubierto por múltiples capas de bajas pasiones y de deseos insaciables que se elevan desde el centro vital o bien está oscurecido por las sombras de la inercia y la rutina de los hábitos físicos. Es muy común que nuestras emociones estén mezcladas y no permitan que el alma se convierta en el ser regente de nuestra conciencia.

El verdadero amor por una persona no es el mero movimiento hacia sus cualidades positivas, hacia su bondad, hacia su inteligencia o hacia su belleza. Incluso podríamos admirar a una persona con dichas cualidades pero sin amarla. En verdad, el amor genuino es algo que no se satisface con las cualidades que la persona amada pueda tener en su presente, sino que es el movimiento que intenta llevar a tal persona hacia sus posibilidades más plenas, más nobles. Ahora bien, el amor no se fija en la viabilidad de tales posibilidades sino que sigue adelante siempre en su labor perfectiva. A la luz del amor, además, todo adquiere una dignidad mayor, todo se transforma en más valioso. En tal sentido, el amor es una perspectiva que muestra lo valioso de las cosas incluso más aparentemente insignificantes, más adversas en nuestra vida.

Para la visión del amor nada es desechable, nada está maldito. Aunque ve los errores como tales, las oscuridades como lo que son, nunca los condena como irremediables. Por ello la visión del amor no puede ser considerada como condescendiente a ultranza.

El amor es una expresión divina: las deformaciones que vemos de él en el mundo son producto de la inconciencia de sus instrumentos.

El amor no puede ser confundido con el deseo, con la sed de posesión, con el apego personal. En su expresión más pura es la búsqueda de la unión con el Creador. Por ello quien no está abierto al amor en su esencia y en su verdad no puede unirse al Ser Absoluto.

El amor es aquella fuerza divina que intenta conducir cada cosa hacia la perfección de su ser específico. El amor despliega una acción evolutiva y edificadora en el cosmos. Es la fuerza que orienta las cosas hacia su arquetipo que se halla en el Creador.

El amor en sí mismo es el bien supremo más allá de lo cual no hay nada de mayor bondad.

En suma, a nuestro juicio, el Amor es una fuerza trascendente que existe por sí mismo y que en su movimiento evolutivo se derrama sobre todas las cosas, las engloba para unirlas, abrazarlas y ayudarlas, por tanto, a ser lo que son tras las apariencias. Tal es el Amor cósmico divino, el cual cuando se fija en un ser determinado se convierte en el Amor divino individual. Y esta última sabiduría del Amor nos enseña que cuanto más se dé uno mismo, más crecerá en la capacidad de recibir la energía trascendente del amor. Porque la entrega absoluta de sí, sin pedir ni acaparar, es el sólo secreto de toda realización en el Amor.

El Ego

  1. A.   QUE ES EL EGO?

 

Para explicar el concepto de ego, recordemos el “Mito de la Caverna” de Platón, según el cual el verdadero ser humano no es realmente visible, porque se encuentra en el interior de la gruta, y sólo se puede vislumbrar de él las leves y deformes sombras que emergen de la caverna cuando ese ser es iluminado por las llamas del fuego en su interior.

Asimismo el ego se puede interpretar como esa parte del yo, esa estructura mental, que cree ser nosotros mismos, pero que en realidad no es más que un reflejo de nuestro ser. Es nuestra máscara, nuestro disfraz, es la idea o imagen que nosotros mismos creemos que somos, es la parte de nuestro ser que dejamos ver a los demás, es nuestra mera sombra.

El ego es en efecto aquella parte de nosotros que siempre está necesitada, que siempre sufre, que siempre desea ser admirada y no reconoce su verdadera esencia. Es la versión distorsionada de nosotros mismos, no es nuestra realidad fundamental, sino sólo nuestro reflejo.

Podríamos también definir el ego como la “mente no observada” es decir el nivel de la razón y las emociones descontroladas, sin la guía consciente de nuestra alma. Un estado de la personalidad en control automático, que aplica sus formas, estructuras y prejuicios mentales, sus frustraciones y traumas emocionales, sin la capacidad de comprensión y dirección del verdadero actor superior que debería dirigir sus interpretaciones, que es nuestra alma.

Nuestro ego define por ende las características de nuestra personalidad.

La palaba “Persona” en latín significa PER (mascara) + SONA (que suena).

Renacer Espiritual

En busca de nuevas respuestas

Todo parece estar cambiando a un ritmo cada vez más rápido y nosotros como seres humanos pareciera que no nos estamos adaptando tan fácilmente a estos cambios.

En vez de ir avanzando hacia un mayor nivel de bienestar, estamos enfrentando mayores niveles de estrés e insatisfacción que nuestros padres, que no contaban con tantos bienes y oportunidades como nosotros.

Estamos en búsqueda entonces de mejores respuestas a las preguntas de siempre, que nos ayuden a encontrar el sentido de la vida que parece hemos perdido:

¿Para qué vinimos aquí?

¿Cómo podemos ser más felices de verdad?

¿Cómo convivir armónicamente y en equilibrio en un mundo cambiante?

Porqué Ahora:

Se hace cada vez más evidente que están sucediendo cosas en el entorno a un ritmo que nos está sobrepasando.

Todo parece estar derrumbándose y enfrentando crisis como nunca antes: la economía, la política, los negocios, la educación, la religión y hasta la tierra está en crisis climática y de movimientos telúricos.

Si todo esto no nos hace despertar ahora, entonces estamos desperdiciando la oportunidad que todos estos cambios y crisis nos llaman a realizar.

Qué proponemos:

Contribuir con un granito de arena al cambio necesario a nivel de conciencia que cada uno de nosotros debe realizar, presentando temas para reflexionar, ojalá en grupos, que nos lleven hacia un gran despertar del alma de quienes estén listos para dar este salto evolutivo.

El único cambio posible es el que realicemos cada uno con nuestras propias conciencias, sólo así podremos evolucionar como grupo. No podemos seguir pretendiendo que otros hagan el salto y luego nosotros seguirlos, esta vez nos toca hacerlo nosotros.

Quiénes somos:

Personas comunes, que simplemente anhelan aportar lo aprendido y contribuir al despertar a través de la reflexión.

Nuestros nombres e historias no tienen importancia, sólo las reflexiones que compartimos y tengan sentido para ti, es lo que importa.